sábado, 21 de enero de 2012

Al mal sueño...

... buena cara, largas horas, reflexión. Quién me dice a mí lo que debo o no debo soñar; quien abruma mi cabeza y abandona mi corazón... Tengo miedo de querer saber y no poder tener el saber, o peor aún, no tener la opción de saber, aun cuando estoy deseando saber. Aunque el sueño me encienda la curiosidad. Aunque esa curiosidad lleve tiempo revoloteando por mi mente, y la aparte a manotazos cuando me inoportune con susurros.
Al mal sueño, reflexión.

miércoles, 26 de octubre de 2011

En el camino

Tengo la extraña sensación de que perdí algo por el camino. Un poco lejos, quedaron mis últimos lastres, y quedé liberada, intencionadamente, de todo aquello que me sobraba en mis últimas vidas. Pero ahora me falta algo. Parece ser que sin querer, me desprendí de una parte importante de mi ser, de mi vida. De nuestra vida. Ahora. Y mi feminidad ha quedado minada. Puedo localizar el hueco, la parte de mí que quedó dañada, vacía de lo que antes perfilaba mi silueta como mujer. ¿Ya no me miras como antes? ¿Por qué no me miras? ¿Por qué no me tocas? ¿Por qué no? ¿Por qué me pregunto?

viernes, 26 de agosto de 2011

Summer Pics

... Para ese verano que toca a su fin, aunque en esta zona del planeta el tiempo se porte bastante bien con nosotros hasta finales de Octubre...











miércoles, 24 de agosto de 2011

Autumm comes unexpectedly



Hoy, al acercarme al borde de tu ventana,
inspirar muy hondo en tu pensamiento,
hoy, tras ver la tenue luz del mediodía
y deleitarme en el suave tacto del viento...

Trazos grises en el perenne lienzo de mi ventana
y de tu imagen, fiel en mi pensamiento,
al fin hoy, de forma inesperada, casi al azar,
he sentido el Otoño acercarse a mí.





El Dolor

Frío intenso. En menos de un segundo recorre todo mi cuerpo, desde la garganta hasta el vientre. Fugaz como un rayo, persistente como el sonido del mar, constante, dañino, maldito. Ante su espontánea presencia, todo mi mundo se torna oscuro, toda mi calma se evapora. Un mar relajado y apacible se convierte de pronto en fuerte marejada en el interior de mi corazón. No es pecado pensar que la vida podría ser más condescendiente conmigo, mas a veces pienso que, sin quererlo, recibo lo que siempre he esperado recibir. Me infravaloro de forma consciente, hasta el punto de pensar que merezco este dolor. Pobre mente indefensa, ingenua ante el amor, que no sabe ni reconoce las perniciosas sendas por las que debe caminar.