viernes, 24 de julio de 2009

efecto óptico



En algún lugar de Paris, tras largas horas de caminatas, visitas fugaces, detalladas instantáneas y más de un suspiro maravillada por la ciudad de la luz, descubrí un bonito enclave con un inusual efecto...


miércoles, 22 de julio de 2009

martes, 21 de julio de 2009

el huésped

Aunque sigo siendo consciente de todo cuanto ocurre, he de reconocer que albergo en mi corazón otro punto de vista, que me habla, me atosiga, y no me deja dormir por las noches, no me deja comer cuando tengo hambre, ni hablar con la soltura que me caracteriza. No permite que me exprese, ni que me sincere conmigo misma, me tapa la boca ante la inminencia de una respuesta deseada, y me obliga a usar unas formas de desahogo a las que no solía acudir con frecuencia.
No me quejo de mi nuevo inquilino, pues hay gente que anhela durante toda su vida la visita de tan valorado huésped, pero... antes estaba más tranquila.

jueves, 16 de julio de 2009

Darkness


No hay nadie. Ni un alma. Han pasado horas desde que me crucé con el último coche, y ya ni recuerdo el momento en el que perdí de vista las luces del pueblo más cercano.
Sigue oscuro, muy oscuro. Los árboles se giran a mi paso, como si de vigilantes espectros se tratara. Me recuerdan que no soy el único ser vivo de estas tierras tan remotas, colinas invadidas de maleza y arbustos, y asimétricos pinos que rellenan el poco espacio que mi vista llega a alcanzar.
Aquí, en silencio, en la nada visual, el concepto de soledad cobra sentido. No me siento mal, todo lo contrario: me siento en paz; vacía, pero sin ningún hueco que llenar. No tengo miedo, o sí, tal vez, al ruido inesperado y al movimiento sin causa conocida.
Aún así, no me detengo, sigo mi rumbo, aún sabiendo que tal rumbo no es fijo, ni se apoya en brújula constante. Sólo el silencio, la soledad: la paz.

lunes, 13 de julio de 2009

my head is in the clouds...

Últimamente ando un poco en la parra. El despiste me juega malas pasadas, aunque yo diría más bien que da la sensación de que tengo la cabeza en otro lado...

lunes, 6 de julio de 2009

miércoles, 1 de julio de 2009

orange moon


"I'm an orange moon
I'm brighter than before,
brighter then ever before.
I'm an orange moon
and I shine so brigth,
'cause I reflect the light of my sun..."


Una de las canciones de amor más bonitas que he escuchado nunca es "orange moon". Curiosamente, no contiene la palabra amor en ninguno de sus versos; y no le hace falta. 
Posee una extraordinaria belleza, tiene fuerza, y es una declaración de amor en toda regla. Pero no de un amor cualquiera: habla de un amor incondicional, recíproco. Dos personas que son totalmente distintas, incluso opuestas, que se encuentran, se necesitan y complementan. Separados son geniales, pero juntos forman un "tándem" inigualable.
Raras veces se ve eso en la vida diaria. No todo el mundo encuentra su media naranja, y mucho menos, su "otra mitad".
Porque no es lo mismo enamorarte de alguien con quien congenies, que encontrar a alguien que de sentido al hecho de congeniar. Una persona que saque lo mejor de tí,  y además que lo mejore: alguien que haga que brilles con más intensidad...